La Nutrición Holística un buen paso para la Salud
“El viaje de mil millas comienza con el primer paso”
Proverbio BUDISTA
La alimentación es, sin duda, uno de los principales factores que influyen en la salud. Decía el doctor William Osler (1849-1919), famoso médico canadiense, que el 90% de todas las enfermedades, sin contar las infecciones y los accidentes, están relacionadas con la alimentación. La alimentación es un proceso voluntario y consciente, por lo tanto, educable. Depende de una decisión libre del individuo. Por ello, un cambio en los hábitos alimenticios hacia otros más sanos, requiere de una elevada concientización y disciplina. En condiciones normales, si no hay ningún proceso patológico en el sistema digestivo, una buena alimentación debe traducirse en un buen estado nutritivo. El consumo diario de alimentos debe sumar las cantidades nutricionales requeridas por el organismo.
Físicamente, los nutrientes se absorben durante el proceso digestivo que inicia en la boca y termina en la evacuación de los desechos orgánicos. En todo su recorrido, el cuerpo asimila los nutrientes por medio de las vellosidades intestinales e ingresan al torrente sanguíneo. Una vez que recorren el circuito de la digestión, absorción y metabolización, finalmente los nutrientes llegan al torrente sanguíneo para ser distribuidos a las células de todo el cuerpo.
Parte de las sustancias nutricionales pasan por el ciclo de krebs, donde son transformadas en sustancias energéticas – convirtiéndose en el combustible para la célula – y ésta a su vez para el órgano al que pertenece. En resumidas cuentas, una gran parte de los alimentos consumidos se convierten en energía y otros se transforman o potencializan la adquisición de vitaminas, minerales, grasas, carbohidratos, aminoácidos y otras sustancias energéticas importantes para el sostenimiento de la vida.
Desde el punto de vista energético, todos los alimentos durante el proceso de producción, comercialización y preparación, se le pueden adherir diferentes sustancias químicas, como herbicidas, conservantes, cera brillante, etc. además micro-organismos, como bacterias, parásitos , etc. y también sustancias energéticas que en su momento pueden llegar a afectar la calidad del producto. La sumatoria de todas ellas se las ha llamado, Sustancias Energéticas y Nutricionales Integradas o SENI’s.
Las SENI’s pueden tonificar y revitalizar a cada una de las células del organismo en la medida de su nivel de calidad y pureza. Aunque la calidad está condicionada por varios factores, de los cuales existen muchos que están al alcance de nosotros y podemos elegir según nuestra conveniencia. Por ejemplo, es mucho mejor consumir alimentos en su estado natural (frutas, verduras, legumbres, semillas, mieles, lácteos, huevos, etc.), a cambio de consumir aquellos que ya fueron industrializados (enlatados y conservados), de esta manera se pueden aprovechar más los beneficios de las SENI’s.
Cuando la persona inicia el proceso de la digestión en la masticación, parte de los compuestos energéticos de las SENI’s que se los han llamado los ultra-nutrientes ingresan al organismo por medio de las redes nerviosas que se encuentran en las papilas gustativas, las glándulas salivales, la tráquea, y todo el trasto digestivo. El cuerpo va recibiendo beneficios de gran magnitud, como ser: ayudar a la recuperación de la funcionalidad óptima de algún órgano que requiera: elevar los niveles de vitalidad en la persona, generar una mayor estabilidad bioenergética en el sistema nervioso y adquirir un balance emocional y mental.
El consumo de ultra-nutrientes eleva el nivel espiritual de la persona, activa la conciencia, amplifica las virtudes, los sentimientos nobles, aumenta la sensibilidad por el cuidado de su hábitat y la de los otros seres vivos. Dicen las sagradas escrituras hebreas: “Mejor es la comida de legumbres donde hay Amor…”.
Para aprovechar la existencia de dichas sustancias energéticas en la naturaleza, se recomienda elegir alimentos para su consumo que no hayan perdido la energía vital de los ultra-nutrientes, como los alimentos cárnicos, embutidos, aquellos que fueron genéticamente modificados, irradiados, contaminados por sustancias químicas nocivas, recalentados en hornos microondas, inclusive las frutas sin semillas presenta niveles de SENI’s casi imperceptibles.
Desde el punto de vista de la ciencia moderna y la sabiduría ancestral los alimentos están clasificados en tres niveles, según la calidad de sus nutrientes tantos físicos como energéticos. El primer nivel es el más elevado, y están en este grupo las frutas, verduras, legumbres, semillas y mieles. En el segundo nivel están los productos lácteos (queso, yogurt, mantequilla, etc.) y algunos huevos como los de gallina criolla y codorniz. El tercer nivel, el de menor calidad, están todos los productos cárnicos (carne de vaca, pollo, pescado, mariscos, ovejas, mortadelas, jamones, etc.), alimentos manipulados genéticamente, irradiados, o simplemente alimentos industrializados, enlatados, enfrascados, etc. que durante su proceso de producción utilizan abundantes químicos como estabilizantes, anti-mohos, conservantes, colorantes, saborizantes, etc.
De tal forma, la persona tiene la oportunidad de elegir el nivel de calidad de alimentos que utilizará en su dieta, la cual será la base de su salud en el presente y el futuro. En la medida que utilicemos alimentos de primera calidad, nuestra nutrición producirá un mejor estado de funcionamiento de nuestros órganos vitales y por tanto una estabilidad en nuestra salud. En cuanto al gusto, el comer saludable no significa comer desagradable y sin sabor, si se sabe preparar y combinar los alimentos, también se puede disfrutar de platos exquisitos.
Comer delicioso y saludable a la vez es la combinación perfecto.













